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Escríbeme una carta

Escríbeme una carta

Copio aquí un mini-artículo que escribí sobre el correo postal y que iba a salir en un fanzine (al final no sé si se llegó a publicar o no, perdí el contacto con su artífice).

Cada vez escribimos y recibimos menos cartas, esto es un hecho. Si alguno de ustedes se pregunta cuándo fue la última vez que escribió una misiva, es probable que lo recuerde con suma facilidad. ¿Significa esto que sí seguimos escribiendo cartas con cierta frecuencia? Todo lo contrario. El hecho de ser capaces de recordar cuál fue nuestra última experiencia epistolar demuestra lo poco que escribimos, en caso contrario nos sería muy complicado acordarnos de cuando y a quién enviamos una carta por última vez, al igual que nos es dificultoso recordar las veces que hemos llamado por teléfono a lo largo de toda la semana. Precisamente, si hemos de encontrar un culpable de la decadencia de la correspondencia epistolar, ése es el teléfono. Es tras su aparición cuando, por mera comodidad, las personas comienzan a tratarse mediante la comunicación más rápida y directa que ofrece el hilo telefónico. Sin embargo, a su vez, se pierde la reflexión, la intimidad y la sinceridad que proporciona una carta (es mucho más fácil ser sincero a través de un papel escrito que a través de un auricular, que nos sigue inhibiendo una barbaridad, aunque nos cueste admitirlo).
Aunque los principios del correo como sistema sí se remonten muy atrás en el tiempo, la costumbre de intercambiar ideas y reflexiones a través del correo no tiene un origen tan arcaico como podamos suponer,. De hecho, no es hasta principios del siglo XVII cuando se populariza de forma general el hábito de escribir cartas con contenidos más allá de asuntos económicos o políticos: "Llega la hora entonces de las correspondencias cultas que permiten realizar ejercicios de estilo y de intercambiar, no ya información, sino ideas. Esas relaciones a distancia, que siguen con frecuencia las mismas rutas que el comercio de mercancías, se convierten a veces en amistad, y facilitan la hospitalidad en los viajes a los que tanto se dedicaban los hombres de negocios de la época" (de “Histoire et pouvoirs de l´ecrit” de H. J. Martin). La afición a sostener una correspondencia fluida con personas que se encuentran excesivamente lejanas para visitarlas se va extendiendo con premura y, en poco tiempo, casi todos conocen el mecanismo y las reglas de comunicación que dan forma a una carta (una estructura de encabezamiento – cuerpo – despedida, un lenguaje más cuidado que el oral pero en el que el corresponsal escribe imaginando, sintiendo, que está hablando con el receptor...). En cuanto a la manera de hacer llegar las misivas a sus destinatarios, ya en el siglo XVIII tenemos en gran parte de Europa tres tipos de correo posibles: el correo oficial (no muy popular debido a su lentitud, su poca seguridad y a los altos precios), el correo privado (por medio de mensajeros y principalmente relacionado con asuntos de negocios) y el correo ilegal (el más utilizado y que funcionaba a través de los propios criados de la aristocracia que se encargaban de transportar las cartas, esas cartas de amor y cortesía tan habituales en novelas románticas como “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen, o en la muy anterior “Pamela” de Samuel Richardson).
El resto de la historia ya la conocen, con el asentamiento del correo postal como fundamental forma de comunicación de sentimientos, ideas y opiniones; hasta la llegada del teléfono, por supuesto. Dicen que el correo escrito vuelve a estar de actualidad en este siglo XXI, pero no mediante folios ni cuartillas, sino a través de un ordenador o un teléfono móvil (e-mails, mensajes de texto..., llámenlo como quieran); Sin embargo, no está tan claro. La comunicación mediante estos soportes está mucho más cerca de una conversación telefónica que de una carta. Un correo electrónico se redacta sin meditar las palabras, con rapidez e intentando decir mucho con la menor cantidad de locuciones posible, todo lo contrario que en una (buena) carta, en la que el escribiente se deleita y se explaya en cada párrafo, porque no intenta contar algo, sino expresar algo. Por ello, para muchos continua siendo más gozoso recibir una carta de papel cada cierto tiempo que recibir veinte correos electrónicos cada día.

Seguimos con TV: Carlos Villagrán

Seguimos con TV: Carlos Villagrán

Nunca he entendido de cine. Como bien decía Tones en su blog hace unas semanas, yo tampoco sé distinguir a un actor bueno de uno malo. Hay películas o series que me gustan y ya está, pero no me habléis de grandes interpretaciones o cosas así porque pondré cara de póker. El caso es que, aún a sabiendas de que un actor que ha hecho el mismo papel toda su vida nunca va a ser considerado bueno, yo me sigo riendo con el invariable personaje que llevó a la fama a Carlos Villagrán: Quico. El personaje nace en la serie El Chavo del Ocho, gozando de tal popularidad que daría lugar a numerosos spin-off (qué bien suena así en inglés) como El Niño de Papel, Federrico, Kiko Botones (todas ellas recientemente emitidas en Popular TV) o El circo de monsieur Cachetón (que no sé si ha llegado a nuestro país). Para los que no conozcan estas series de los años 70/80, podríamos describirlas como cutrísimas, repetitivas, con un humor tonto y facilón, y realizadas con cuatro duros, pero es que todo esto es lo que las hace tan geniales. En su falta de medios está su grandeza, o dicho de otra forma, son tan malas que son buenas. Pues eso, ¡chusma, chusma, chusma!

La tele de Madrid, la tele de España

He comentado esto ya en los foros de Cyberdark, pero no puedo resistirme a decirlo aquí también. El caso es que soy un fan de los canales locales de Madrid. De hecho son casi los únicos que veo. Hay muchos y a cual más sorprendente, pero aquí empezaré comentando tan sólo los cuatro más fuertes:
Popular TV: no está nada mal, los programas están muy bien producidos, aunque la ideología queda en evidencia al ser un canal de la Conferencia Episcopal (debo confesar que a mí el programa del cura "buenrrollista" con gafas, Con la Fe bien puesta, me hace bastante gracia). Lo mejor son las reposiciones de esas series de humor tan bizarras como El Chavo del Ocho, Federrico, El Niño de Papel, etc... (¡qué buenas siguen siendo a pesar de ser tan antiguas que ya se ven hasta borrosas!). Y también, ya en plan serio, el programa de debate de Ramón Pi (colaborador en Radio Intereconomía), que es muy bueno y con invitados siempre acertados (ha hecho debates interesantísimos sobre temas como la animación o el cómic, aparte claro de temas más generalistas).
Localia: es del grupo Prisa, y eso se nota también en una clara ideología, esta vez pro-PSOE. Hay programas decentillos como La Cucaracha Express o el de Juanjo de la Iglesia (Hoy no hay siesta), pero da un poquito de repelús al ser un canal que intenta ir de cultureta y de apóstol del buen gusto.
Onda Seis: es un poco caótico en sus contenidos y tiene bastante (mucha) porquería, pero se salvan algunas cosas, como las pelis de serie b que ponen cuando les da la gana o ese gran programa que es Madrid en la Memoria, donde se habla de la música de los años 60/70/80 en la capital relacionándola siempre con hechos históricos y políticos y emitiendo documentos audiovisuales muchas veces inéditos.
Canal 7: este sí que es pura basura, pero a veces hasta engancha de lo malo que es. Lo peor, los tropecientos programas de cotilleos o testimonios. Lo mejor, sin olvidarnos de algo tan patético e inverosímil como el espacio De hecho, pareja, es ese mítico programa sudamericano al que han copiado todos los programadores españoles alguna vez: Sábado Gigante (para que os hagáis una idea, lo tiene todo, pero TODO, mezclado al tún tún: concursos, música, testimonios, OT, sketches, noticias de sucesos, karaoke, pruebas de baile, reportajes, muchos gritos, ¡es el caos! Y con un presentador impagable).

¡Capitán Klutz!

¡Capitán Klutz!

Hace algún tiempo hablaba John Tones en el Focoblog de lo barata que era la suscripción a la legendaria revista humorística MAD . De hecho, yo aún me estoy aguantando las ganas de suscribirme, pero lo voy dejando ya que mi economía no está en su mejor momento. El caso es que ayer, casualmente, me hice con un librito de los años 70 en el que se recopilan algunas historietas del Captain Klutz de Don Martin, y menuda maravilla. Hacía tiempo que no me reía con tantas ganas al leer un cómic, es un humor absurdo, a veces directamente tonto, pero eso es lo que lo hace tan genial (como esa delirante historieta de la tinta invisible). Lo más doloroso es que no haya ninguna editorial española que se atreva a recuperar para nuestro país estos tebeos absolutamente atemporales (imaginen: "Biblioteca Grandes del Cómic: Don Martin", ¿a que suena bien?).

Sintonicen la Frecuencia Modulada

Si hay una revista musical con la que a día de hoy disfruto realmente esa es Efe Eme. Puede que algunos contenidos(a veces demasiados) no coincidan demasiado con mis preferencias (me sobran Ariel Rot y gran parte del resto de argentinos, Extremoduro y similares, Los Piratas y un largo etcétera), pero es que no todos lo días se encuentra uno una publicación con una sección de opinión del mejor Diego A. Manrique, o con otra más bien nostálgica de Moncho Alpuente, o con colaboradores de lujo como Jesús Ordovás o Carlos Tena. Todo ello junto a excelentes y sentidos artículos sobre temas tan dispares como el cine ye-yé español, las pelis de Dylan o los orígenes de la Motown. En fin, que no me llevo comisión por publicitar la revista, malpensados, pero me gusta reconocer algo que se nota que está hecho con cariño y verdadera pasión por la música.

Sección de confesiones: Ni cool, ni friki, ni ná...

Recordando mis años de instituto (no tan lejanos, no se crean), me he dado cuenta de que fui un adolescente casi modelo (no en el sentido de buen comportamiento, sino en el de cumplir todas las condiciones y tópicos propios de esa edad). Es decir, quitando lo de leer tebeos (cosa que nunca dejaré de hacer, me temo) y el año y pico que me dio por jugar al rol (cosa que no he vuelto a hacer desde entonces, vaya usted a saber por qué), pues por lo demás he sido un púber muy vulgar: diversión a base de botellones y de hacer el idiota para ligar en discopufs, intento de pertenencia a alguna tribu urbana (he tenido etapa jevi, etapa medio grunge y hasta incomprensible etapa de fervor por la moda acid -¿lo recuerdan? Las chapitas sonrientes, la música acid: come on let´s work it to the bone XD - ), televisión por un tubo, en fin, lo que hacía todo el mundo. Todo esto viene a que, cuando veo a algunos conocidos de mi hermano pequeño con sus ropas anchas de hip hop o su estilo tuning (que es como el bakala, más o menos), antes de ironizar sobre ello debería pensar que yo también fui algo así durante un tiempo, ¿no?. Vamos, que de vez en cuando hay que aplicarse una cura de humildad, por mucho que a todos nos encante reirnos de los demás.
P.D. (Para que luego digan, un post positivo y hasta educativo. Mañana lo compenso haciendo el mal).

ADLO! + Aureal = ?

Aprovecho para avisar de los dos nuevos links que he añadido a la lista que tenéis aquí a la izquierda y los cuales no os debéis perder. Uno es el de ADLO!, los más irreverentes aficionados al cómic de este lado del planeta que se ríen de todo y de todos los que forman parte del mundo historietístico. El otro lo he descubierto hoy mismo, pero me ha gustado tanto que me he leído del tirón todos sus mensajes recientes; Se trata de Aureal, un blog sobre cómics, películas de las que molan, música rara que también mola (Aphex Twin, Moldy Peaches y un tal David Tibet al que no conozco, aunque prometo intentar culturizarme un poco) y, en fin, todas esas cosas que hacen que nos guste leer diaros ajenos.

No pesa más de un gramo / todo lo que amo

Está siendo un año de grandes discos, de grupos que me marcaron hace años y que nunca he dejado de escuchar desde entonces. Si hace unas semanas comentaba aquí la edición del nuevo y magnífico disco de Chucho, hoy no puedo evitar hablar de ese merecido Tributo a El Niño Gusano que acaba de salir hace unos días. La verdad es que con tantas y tan buenas canciones que nos dejaron El Niño Gusano, era imposible que el homenaje saliera mal (y eso que, a pesar de ser un doble CD, yo echo de menos alguna que otra versión de Nureyev o de Transparente, por ejemplo). Hay de todo: Bunbury con una preciosa versión de Papel de regalo, una emocionante El fabricante de alas de mariposa a cargo de Refree que casi supera a la original, La Habitación Roja con un rompecabezas de más de diez minutos en Pon tu mente al sol, la agradable visión de Sidonie de Duerme, Fran (de Australian Blonde y La Costa Brava) con una versión casi maquetera de Yukón, la espectacular vuelta de tuerca de La chica que salió de la tarta por El Columpio Asesino, las risas a costa de la moda hip hop en Cine experimental VS La ciudad de los loros... y así hasta las 35 canciones que componen el homenaje a uno de los grupos de pop español más grandes de las últimas décadas. Eso sí... ¿para cuando un disco tributo a David Bisbal? (nótese la ironía).

Punisher vs. Panini

Vayamos por partes.
El miércoles fui a ver The Punisher (El Castigador), adaptación de un personaje de Marvel que, si bien no es que sean los suyos los mejores cómics de la editorial americana, yo le tengo cierto cariño ya que fue de los primeros que me aficionó a esto de las historietas. Pues bien, la peli no está mal, no está nada mal. Es decir, puede que los que se esperen algo parecido a Spiderman o Daredevil salgan muy decepcionados, pero es que El Castigador no es exactamente un "superhéroe". La peli tiene una estética muy del cine de los 70/80 (a lo Charles Bronson), y es que eso es lo que le pega al personaje, una película violenta, con toques de humor y con unos divertidos personajes secundarios sacados directamente de la primera etapa de Garth Ennis y Steve Dillon en el cómic (aunque en la peli están poco aprovechados).
Por otro lado, y siguiendo con viñetas, la noticia que está en boca de todos (de todos los aficionados a esto, claro, que los demás les dará bastante igual, jeje): la posible pérdida por parte de Planeta de los derechos para publicar Marvel en España, derechos que se quedaría Panini (sí, la de los cromos). A ver cómo evoluciona la cosa, pero sería una pena que ocurriera realmente, sobre todo teniendo en cuenta el buen trabajo que está haciendo Planeta últimamente con la reedición de clásicos y la vuelta de los cómics a los quioscos.
Se me queda alguna cosilla por decir, a ver si luego tengo tiempo.

Cierra la ventana por favor, que entra polen

Escucho de fondo la BSO de Amelie (joder, cómo me gusta esa película. Ya podrán decir muchos lo que quieran, que si es ñoña, que si tal, que si cual, pero a mí me encanta. Pues eso, que con un bonito fondo musical escribo esto, al tiempo que la alergia se ceba en mí a través de estornudos interminables y molesta carraspera (la voz me falla a menudo en esta época, de hecho me salen tantos gallos que me da la sensación de estar pasando una segunda adolescencia, si es que superé la primera). Navegando que te navega, me he encontrado que la web de Jo, tía, el primer y único fanzine dedicado a la teenage exploitation, ya empieza a tener forma. Aún están en construcción casi todas las secciones, pero la cosa promete (atención a la sección de blogs).
Por otra parte, la semana pasada me enteré de que me ha tocado ser presidente de mesa electoral en las elecciones del 13 de junio. Una gracia, vamos. La lotería no me tocará, no, eso no lo dudéis.

No estoy de acuerdo

Me encanta discutir. Es una tendencia casi natural. Siempre que sale algún tema polémico a la palestra en alguna conversación, no puedo evitar llevar la contraria (aunque en el fondo este de acuerdo) con tal de que se organice una buena discusión (amistosa, claro, no de las que acaban a palos). Y, como digo, no es que lo haga a propósito, es algo inconsciente. Decía cierto escritor, cuyo nombre no recuerdo (aunque si quisiera hacerlo), que si en una conversación tres o más personas están de acuerdo, es que sin duda están todas equivocadas, por lo que él se sentía obligado a defender una postura opuesta aunque estuviera también de acuerdo con el resto. Eso es exactamente lo que me ocurre a mí. ¿Otra muestra de desequilibrio mental?

Uno, dos y tres

1.
Hoy, en el autobus, he visto una de esas parejas inverosímiles que tanto me sorprenden a veces. Ella: Una chica preciosa, guapísima de cara, elegante, educada, con una voz seria y agradable, algo tímida... Él: Feo (sí, lo siento, pero era muy feo), gritón, torpe, pero con cara de buena persona. ¿Dos tópicos demostrados (el amor es ciego y lo que importa es el interior)?

2.
La boda. No la vi, claro. Sin embargo, sí que he visto a la gente que fue hasta allí a verla para adorar a sus ídolos, como si de estrellas de rock se tratase. Gente que se había pasado la noche sin dormir para ver a Doña Letizia y su marido. Gente diciendo cosas como: "No importa que llueva, lo importante es de que sean felices". ¿Es esto la llamada España negra?

3.
Mañana sale a la venta el nuevo disco de CHUCHO. El único grupo del que aún espero con impaciencia cada nueva entrega. El único grupo que jamás me ha decepcionado en cada disco. El único grupo cuyas canciones me siguen emocionando por muchas veces que las escuche.

Desmontando a Drácula

Acabo de llegar del cine de ver Van Helsing. A priori, una película con Drácula, Frankenstein, hombres-lobo, Mr. Hyde y vampiras pinta muy bien (si uno gusta de monstruos y esas cosas). Mejor aún pinta si en dicha película aparecen dos de las actrices más bellas de los últimos tiempos: Kate Beckinsale y nuestra Elena Anaya. Pues nada, otra decepción. Y es que esta peli me ha cabreado bastante. Primero, por ignorar el trasfondo de unos monstruos tan clásicos y convertirlos en parodias de sí mismos. Segundo, por un argumento inexistente. Y tercero, arg (atención spoiler), ¡porque Drácula tiene hijos con las vampiras y nacen en huevos de los de Alien!! ¡¿pero qué es esto?!

Sábado gigante

Ayer fue un día completito. Por la mañana me acerqué al centro a comprar las novedades que ya habían llegado del Salón del Cómic de BCN (¡qué maravilla el tomo de Jimmy Corrigan!). Por la noche fuimos a un festival en Villaverde con un nombre horrible. Llegamos tarde, así que sólo pudimos ver a los dos últimos grupos: Niños Mutantes y Deluxe. Mereció la pena. Niños Mutantes llevan ya mucho tiempo funcionando, cada vez hacen mejores canciones y en directo no defraudan. En cuanto a los populares Deluxe, pues he de admitir que no es un grupo que me atraiga demasiado (sólo me gustan un par de canciones), pero en directo me impresionaron, tocan muy, muy bien y con mucha pasión, son tan buenos tocando que no parecen españoles (jeje). Me gustaron mucho. Y si hicieran canciones más personales y no tan "inglesas" estarían aún mejor.

Y también cómics en mayo...

"No soy un consumista descerebrado. Compro lo que quiero, no lo que quieren venderme". Esto es lo que me digo por estas fechas, porque, si ayer hablaba de comprar libros en la Feria del Libro Antiguo, ahora ya estoy pendiente de las novedades que están a punto de salir para el Salón del Cómic de Barcelona. Jimmy Corrigan, Blankets, X-tatics, Sleeper... arf, esta saturación del mercado no puede ser buena, al menos para mi bolsillo. Eso sí, cuando me entero de lo que mucha gente se gasta en un móvil último modelo (con 8000 funciones que no se usan nunca) o en copas de garrafón en la disco de moda, pues como que me redime y me hace sentir mejor.

Libros en mayo

Hoy he estado en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. Tengo la costumbre de visitarla varias veces cada año, a pesar de que cada vez es más difícil encontrar algo interesante y/o barato. La verdad es que no suelo ir buscando algo concreto, pero siempre llevo en la cabeza algunas cosillas para, al menos, no perderme entre tanto libro. En cualquier caso, debo confesar que sólo el hecho de pasear buscando y rebuscando en las diferentes casetas ya me supone todo un placer, aunque finalmente no llegue a comprar nada (como ha sido el caso de hoy).

FIB

Me ha repateado siempre muchísimo el Festival de Benicássim: con tanto indie moderno de pacotilla, tanta ropita de moda, tanto britpop empalagoso, tanta gente supuestamente alternativa que se cree diferente (¡diferente! ¡ja! ¡si son 25.000 y todos iguales!)... Por ello, me esperaba lo peor para su 10º aniversario, ya saben, un cartel tipo Blur+Travis+Coldplay+un montón de grupos de UK que suenan todos sospechosamente parecidos. Pero no. No ha sido así. Acabo de ver el cartel y (arg, me cuesta decirlo) me ha sorprendido mucho; sólo por nombres como Kraftwerk, Pet Shop Boys, Lou Reed, Love, Lambchop o el mítico Brian Wilson hay que quitarse el sombrero. Esta vez han apostado por la calidad irrebatible, por artistas que perduran por muchos años que pasen, más allá de modas o de clones venidos del país de Blair. Bueno, es cierto que me sobran los cantamañanas de siempre que ya huelen: Belle & Sebastian, Charlatans, Ash, Chemical Brothers... (jeje, sé de alguno que me mataría por decir esto), y también se podrían quedar en su casita los acostumbrados bluffs, de esta temporada (léase Franz Ferdinand) o de hace ya muchas (léase Dandy Warhols). En cualquier caso, el cartel de este año sí merece la pena, pero claro, entre el precio que pondrán a las entradas, el del viaje y la horrible elección del alojamiento (bien dormir en una tienda de campaña con un calor inhumano y sin poder ducharse en una semana, bien pagar una millonada por un hostal), pues como que hay que pensárselo muuucho.

Urras

"Porque no hay nada, nada en Urras que nosotros los anarresti necesitemos! Nos fuimos con las manos vacías, hace ciento setenta y cinco años, e hicimos bien. No llevamos nada. Porque no hay nada aquí, nada más que los Estados y sus armas, los ricos y sus mentiras, y los pobres y su miseria. No hay modo de actuar honestamente, con el corazón limpio, en Urras. No hay nada que uno pueda hacer en que no intervenga el lucro, y el miedo de perder, y el ansia de poder. No es posible darle a alguien los "buenos días" sin tener presente cuál de los dos, usted o el otro, es el "superior", o tratar de demostrarlo. No puede actuar como un hermano con la gente, tiene que manipularlos, o mandarlos, obedecerles o engañarlos. No puede tocar a otra persona, pero sin embargo no lo dejan solo. No hay libertad. Es una caja... Urras es una caja, un paquete guardado en un hermoso envoltorio de cielo azul y prados y bosques y grandes ciudades. Y usted abre la caja ¿y qué hay dentro? Un sótano negro lleno de polvo, y un hombre muerto. Un hombre a quien le ametrallaron la mano porque la tendía a los otros. He estado en el Infierno por fin. Desar tenía razón; es Urras; el Infierno es Urras."

De Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin.

...

Ha sido un fin de semana bastante anodino, pero no estoy aquí para contar eso. En realidad, no sé cómo explicar algo en lo que he estado pensando. Bueno, el caso es que mi hermano tiene un conocido (no digo amigo porque sólo le ve de vez en cuando y por casualidad) sordomudo y parcialmente impedido (lo que le obliga a llevar muletas para andar dificultosamente). Yo sólo le conozco de vista, así que sé de él principalmente a través de lo que me cuenta mi hermano. En cualquier caso, todo esto viene a que cada vez que veo a ese chico o me hablan de él, me vengo abajo. Se supone que debería sentirme contento por ver a alguien que, a pesar de sus enormes dificultades, intenta superarse y es una gran persona... pero no puedo con ello. Cuando le veo lo que siento es que todo es injusto, que nadie merece estar así, en fin, ese tipo de cosas...

Más sobre blogs y un agradable recuerdo televisivo

Es curioso, pero gracias a mi inconstante diario virtual me he enterado de la existencia del weblog de uno de los habituales compañeros discutidores en los foros de esa web tan adictiva que es Cyberdark : se trata de Blackonion, así que ya saben, otro interesante enlace que nadie se debería perder.
Por cierto, precisamente hoy quiero hablar un poco más de algunos de los bloggers que han ido apareciendo por aquí, aunque he de aclarar que sólo es la visión que yo tengo de ellos tras leer habitualmente sus aventuras y desventuras. Por ejemplo, un caso curioso es el de La cárcel de papel, de Álvaro Pons, que de ser un diario de un aficionado (y gran entendido, sin duda) a los comics ha pasado a convertirse en un lugar de visita obligada para lectores y profesionales de dicho medio. Noticias, enlaces, recomendaciones... todo tiene cabida en este paraíso del devorador de tebeos.
Cambiando radicalmente de estilo, nos encontramos con el diario de Zom. En este caso se trata de un blog más intimista y personal, más del día a día, por decirlo de alguna forma, pero no por ello resulta menos fascinante, ya que Zom, aparte de bella (como atestiguan las fotos que complementan el diario), parece ser una persona tan decidida como contradictoria en ocasiones; es decir, tal y como somos todos, pero al menos ella parece ser consciente de ello (citando sin exactitud y de memoria aquella gran serie llamada Es mi vida "nunca he entendido a las personas que dicen eso de "sé tú mismo", como si fuéramos una tostadora o algo así...". ¡Vaya, acabo de encontrar la cita exacta!: "People always say how you should be yourself, like 'yourself' is this definite thing, like a toaster or something. Like you can know what it is, even. But every so often, I'll have like, a moment, when just being myself in my life, right where I am, is like, enough.").
Bueno, me he extendido demasiado, espero no haber aburrido a nadie, mañana seguiré (lo confieso, acabo de descubrir esa web sobre "Es mi vida" y tengo ganas de echarle un vistazo antes de caer dormido sobre el teclado). To be continued...