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Un repaso al sello VERTIGO (III): Vertigo en España

Un repaso al sello VERTIGO (III): Vertigo en España

El grueso de la publicación del material de Vertigo en nuestro país ha corrido a cargo de Norma Cómics (obviando la influyente pero ya lejana etapa de Ediciones Zinco). A través de Norma, el lector español ha podido acceder, a unos precios y con una periodicidad no exentos de polémica, a buena parte de las novedades y de los títulos más clásicos que constituyen el amplio catálogo de Vertigo. De las más recientes, han publicado a ritmo bastante pausado series como Predicador, Los Invisibles, parte de la serie de Hellblazer, 100 Balas, Y, el último hombre, Transmetropolitan, Lucifer, Blanco Humano o El Asco, entre muchas otras, además de una reedición en tomos (en dos versiones, tapa dura y prestigio), estructurados en arcos argumentales, de la colección completa de The Sandman.

Como puede verse, Norma se centró principalmente en la edición de material más o menos nuevo o de tirón popular, olvidándose de muchas otras series que, a pesar de no haberse convertido en éxitos de ventas, merecían una similar atención por su calidad. En aras de paliar este problema, la modesta editorial Recerca se hizo con los derechos de algunas de esas series injustamente olvidadas. La actividad Recerca se inauguró con la publicación de The Extremist de Peter Milligan y Ted McKeever, uno de los títulos fundacionales de Vertigo publicado originalmente en 1993, y de la maxiserie de doce números 2020 Visions, guionizada por Jaime Delano.

Sin embargo, es ahora cuando el panorama puede cambiar realmente, con la consabida adquisición de los derechos de DC Comics por parte de Planeta DeAgostini. Según ha afirmado su director editorial, Jaime Rodríguez, en un principio la publicación de las series de Vertigo será muy similar a la llevada a cabo por Norma, pero poco a poco pasarán a editar colecciones en formato grapa y series desde su primer número que por aquí son inéditas o bien han sido publicadas fragmentadas (como la ya mencionada Hellblazer). Se nota que hay un espíritu de cambio en la política editorial de DC en general y Vertigo en particular, y buena muestra de ello es una de las novedades confirmadas para el Salón del Cómic de Barcelona de este año, la prácticamente inédita Shade, the Changing Man, de Milligan y Bachalo. Parece que llegan buenos tiempos para Vertigo en nuestro país.

Un repaso al sello VERTIGO (II): Las series

Un repaso al sello VERTIGO (II): Las series

A día de hoy, se han publicado bajo el marbete de Vertigo cientos de referencias, pero siempre ha habido momentos en que la continuidad de la línea ha dependido de uno o dos títulos de cierto tirón mediático acompañado, en la mayoría de las ocasiones, de un calidad media al menos aceptable. Repasemos algunas de esas cabeceras esenciales:

The Sandman. Decir Vertigo es decir Sandman. La conjunción de elementos religiosos, leyendas ancestrales, atractivas deidades y miedos muy humanos presentes en los guiones de Gaiman se unen a un poderoso interés en contar historias, o mejor aún, en contar cuentos (y no precisamente infantiles). Pese a la aureola de rupturista e innovador que rodea a la figura de Gaiman, el propósito fundamental de sus obras radica en realidad en relatar historias a la manera clásica, es decir, en enlazar fantasía, terror y realidad a través de unos argumentos adictivos y de unos personajes hábilmente desarrollados. Tampoco nos podemos olvidar de la contribución de los compañeros de viaje de Gaiman, ya que por The Sandman han desfilado dibujantes de reconocida trayectoria como Bryan Talbot, Charles Vess, P. Craig Russell o Jill Thompson. Mucho menos interés tienen la series paralelas que han nacido al abrigo del amplio mundo creado en el cómic de Gaiman pero en las que él no ha tenido mucho que ver, como en los casos de The Dreaming,The Sandman Presents o Lucifer.

Hellblazer. Esta serie, iniciada por Jamie Delano mucho antes de la fundación de Vertigo, es una de las decanas del sello y está protagonizada por John Constantine, un investigador de lo ininteligible y un adicto insalvable al tabaco y al whisky creado por Alan Moore. En Hellblazer, diferentes equipos creativos nos han mostrado las facciones más oscuras del ser humano junto al desarrollo de un antihéroe nato como es Constantine, cuyos adversarios han pasado por ser desde el mismísimo diablo, hasta un aún más temible cáncer de pulmón. La adaptación cinematográfica del personaje, con un soso Keanu Reeves en el papel de Constantine, ha sido estrenada este mismo año.

Predicador. Violencia gratuita, personajes desahuciados y sarcasmo a costa de la religión cristiana son los principales elementos que conforman esta colección de 66 números a cargo de Garth Ennis y Steve Dillon. Con un humor muy políticamente incorrecto (expresión muy de moda y ya usada como un comodín), Ennis nos narra la búsqueda de Dios por parte de Jesse Custer, un reverendo alcohólico y fumador al que se le aparece el fantasma de John Wayne como guía espiritual. A lo largo de la serie, se nos permite asistir a un viaje a lo road movie en el que conoceremos a algunos de los más sangrantes ejemplos de la llamada basura blanca americana (cuyo máximo exponente es Caraculo, un fan de Kurt Cobain con el rostro deformado debido al fallido intento de suicidarse tal y como hizo su ídolo.)

Transmetropolitan. En esta ocasión, el estamento a desenmascarar es nada menos que el cuarto poder, es decir, los medios de comunicación. Spider Jerusalem es un periodista en una enorme metrópolis futurista encargado de una columna de opinión que le obliga a investigar, al modo de Hunter S. Thompson con Miedo y asco en Las Vegas, en los entresijos de una sociedad degradada. Sus métodos de indagación, extremadamente violentos en la mayoría de las ocasiones pero siempre con el objetivo de contar la verdad a sus lectores, suponen un toque de humor en unos argumentos con un trasfondo muy crítico. Está guionizada por Warren Ellis y dibujada por Darick Robertson.

100 Balas. La recuperación de la serie negra ha sido uno de los principales caballos de batalla en las más recientes propuestas de Vertigo. Esta colección, realizada por Brian Azzarello y Eduardo Risso, es una muestra de los más atrayentes tópicos del género negro expuestos en historias cortas, normalmente de cuatro números cada una, pero con un subargumento común a todas ellas como hilo conductor (la identidad del hombre que entrega el maletín con las cien balas al protagonista de cada entrega). No faltan los diálogos afilados e ingeniosos y el dibujo lleno de sombras, componentes que agradarán a los más exigentes aficionados a las novelas de Dashiell Hammett o Jim Thompson.

Los Invisibles. Una de las más impactantes locuras de Grant Morrison. Los Invisibles es la trama definitiva sobre conspiraciones a nivel mundial y a lo largo de la Historia. En ella somos testigos de cómo un joven adolescente se introduce en un grupo de anarquistas que le muestran, entre otras cosas, que el mundo está en guerra: una contienda entre Los Invisibles, en busca de una utópica libertad, y la conspiración, encargada de alienar a la población con el fin de dirigirla y controlarla (vamos, como la vida misma.) Morrison juega en esta obra con multitud de referencias a los aspectos más extravagantes y depravados del S.XX, construyendo una historia inteligente y enormemente sugestiva.

Por supuesto, dado el volumen de publicación que Vertigo ha alcanzado en su extensa trayectoria, nos dejamos en el tintero una interminable lista de creaciones. Nos dejamos, por ejemplo, una historia de adolescentes y transformaciones subcuánticas en The Minx (La Bribona) de Peter Milligan y Sean Philips, un precursor de Harry Potter llamado Tim Hunter en Los Libros de la Magia, más serie negra de calidad en títulos como La escena del crimen de Ed Brubaker y Michael Lark, Blanco Humano de Milligan y el malogrado Edvin Biukovic o Johnny Double de Azzarello y Risso, historias cortas de terror a manos de autores de renombre en Flinch, o todo un espectáculo visual a cargo del ya mencionado Lark en Terminal City. Eso sin contar propuestas más recientes, entre las que podríamos destacar Fábulas de Bill Willingham, donde los personajes de los cuentos infantiles se escapan de sus respectivas parábolas y forman una sociedad secreta en Nueva York, El Asco, una de las más desconcertantes series de Morrison, Y, el último hombre de Brian K. Vaughn, en la que un virus acaba con la vida de todos los individuos masculinos del planeta a excepción de un escapista en paro, American Century de David Tischman, una serie ambientada en la América de los años 50 con el telón de fondo de la Guerra Fría, Los perdedores de Andy Diggle, la nueva serie de Swamp Thing y un largo etcétera.

Obviamente, nos olvidamos también de muchas series fallidas que, como es lógico, también han tenido presencia en la vasta producción de Vertigo. Series que han tenido en común un intento por imitar a las propuestas estrella del sello tomando los aspectos más superficiales de las mismas, como si un dibujo sucio, unos cuantos tacos y algún componente sobrenatural fueran elementos suficientes para realizar un buen cómic Vertigo, cuando en realidad lo esencial es la cantidad de talento y el cimiento imaginativo que haya detrás del uso de esos recursos narrativos.

En la siguiente entrega (en este mismo batcanal y a la misma bathora, más o menos): Vertigo en España

Sale el comunicado y yo en el cine...

Vaya, ayer, que nada más salir de trabajar me fui a cenar y a ver Saw con unos amiguetes, van los de Planeta y dan el notición por todos esperado: ¡Planeta publicará DC!
Pues eso, recordad que este y no otro fue el último blog en dar la noticia.

Un repaso al sello VERTIGO (I): Orígenes

Un repaso al sello VERTIGO (I): Orígenes

He actualizado el artículo que tenía escrito sobre Vertigo, así que lo voy a ir publicando aquí. Eso sí, lo he dividido en cuatro partes para que no se haga muy cansino: Orígenes, las principales series, Vertigo en España y conclusiones.

Los antecedentes del nacimiento de Vertigo se remontan al mágico 1986, el año en que los cómics de superhéroes se hicieron mayores de la mano de Alan Moore, con su archinombrada deconstrucción del concepto del héroe en la imprescindible Watchmen, y de Frank Miller, que tuvo la osadía de introducir nociones como redención, política y provocación en las andanzas de dos iconos populares de la talla de Batman y Daredevil. No es, por tanto, casualidad que, en el año inmediatamente posterior, 1987, la editora de DC Karen Berger (cerebro, alma, y corazón del proyecto posteriormente conocido como Vertigo)le propusiera a un joven inglés llamado Neil Gaiman una renovada versión de un olvidado personaje creado a finales de los años 30: Sandman. Berger, sabedora de que era un buen momento para la eclosión de cómics dirigidos a un público más adulto, dio luz verde a la colección de The Sandman, que además de con los guiones de Gaiman, contaría, en un principio, con Mike Dringenberg a los lápices (un dibujante feísta pero personal y eficiente que sería una piedra angular del estilo de dibujo presente en la gran mayoría de publicaciones de Vertigo) y con las extraordinarias portadas de Dave McKean (cuya enorme influencia alcanza no sólo al mundo de la historieta sino a multitud de medios). El tremendo éxito y prestigio de la serie, cuyos logros pasan por convertirse en el cómic para adultos más vendido de la historia o por ser el único cómic premiado con un World Fantasy Award (galardón reservado tradicionalmente a narraciones en prosa), es el desencadenante que llevó a Berger a proponer la creación de un sello editorial destinado exclusivamente a la publicación de cómics para adultos, un sello que no llevaría el molesto marchamo censor de la Comics Code Authority (la cual ya había intentado censurar un episodio del Swamp Thing de Alan Moore), un sello más interesado en la búsqueda de nuevos autores que en la explotación de desgastados personajes, un sello, en definitiva, arriesgado al tiempo que rentable que habría de llamarse Vertigo.
Es en enero de 1993 cuando se da el pistoletazo de salida oficial a la línea Vertigo, con la ya mencionada The Sandman a la cabeza, serie que ya alcanzaba en aquel momento su entrega número 47 y que vendría acompañada ese mismo año de una miniserie que bajo el nombre El alto coste de la vida consolidaría al personaje más popular de esta épica saga: Muerte. Siguiendo la estela de The Sandman, algunas otras series ya existentes en DC y de carácter afín al espíritu Vertigo se fueron incorporando paulatinamente al dicha línea, caso de Animal Man, Los Libros de la Magia, La Patrulla Condenada, Hellblazer, Swamp Thing o Shade: The Changing Man, entre otras. Al mismo tiempo, se produciría la llegada de nuevos autores, muchos de ellos del Reino Unido, que contribuirían a la creación de títulos más personales y menos ligados al universo DC, con ejemplos hoy tan afamados como Garth Ennis, Peter Milligan o Warren Ellis.

Tebelogs despega

Ya nos venía avisando Tirafrutas desde hace algún tiempo, los más activos blogueros amantes de las viñetas se estaban moviendo para crear un portal donde reunir a todos los weblogs posibles relacionados con los tebeos. Pues bien, aquí está la primera versión de dicha iniciativa: Tebelogs. La consumación de la idea se ha dado gracias a, entre otros, Nacho de Dreamers, y afirman que es mejorable y que están abiertos abiertos a cualquier sugerencia. En definitiva, una gran idea que se hace realidad gracias al trabajo desinteresado de unos cuantos aficionados a los cómics llenos de ilusión. Así que démosles las gracias y todo el mundo a visitar Tebelogs sin más dilación.

Más tebeos y menos dinero

Más tebeos y menos dinero

Hoy han publicado en Vianews las novedades de Panini para Mayo. Lo primero que llama la atención es la gran cantidad de novedades, muchas de las cuales esperaba que se reservaran para el Salón de Barcelona (que, como sabéis, este año es en junio), así que a saber con qué no sorprenderán en dicho evento si no temen quemar algunos de sus mejores cartuchos un mes antes. Entre esta avalancha de novedades yo destacaría tres:

RUNAWAYS # 1. 2,90 euros. 48 págs. Brian K. Vaughan / Adrian Alphona.
Una nueva serie del ya afamado Vaughan (que, por cierto, tiene muchos seguidores entre los lectores de Base Lunar, como Torpin o Jackal), protagonizada por jóvenes superhéroes y a la que tildan de divertida, ágil y emocionante.

1602 # 1 : LAS COSAS EMPIEZAN A CAMBIAR. 10,00 euros. 112 págs. Neil Gaiman / Andy Kubert. En este caso las críticas no son tan positivas, o más bien se dice que la obra no está a la altura de lo que se espera de alguien como Gaiman, pero vamos, digan lo que digan habrá que comprarla.

X-STATIX # 3 : DE ENTRE LOS MUERTOS. 7,50 euros. 112 págs. Peter Milligan / Mike Allred. ¡Por fin nuevo tomo de X-Statix! La mejor serie de mutantes, y encima con el popular y polémico arco argumental de Lady Di. Imprescindible.

La Legión

La Legión

Si algo espero de la nueva etapa de DC en España, es que se animen a reeditar La Legión de Superhéroes. Especialmente la etapa de los años 80, con Paul Levitz, Keith Giffen, Greg Larocque y compañía, de la cual tengo gratísimos recuerdos de cuando empezaban a gustarme los cómics. Por cierto, aquí tenéis una buena web en español sobre la Legión.

Sin salir de casa

Sin salir de casa

En ocasiones, no hace falta moverse de casa para disfrutar de ciertas cosas. Y es que hoy he tenido la suerte de ver una de las mejores películas que he visto en años, de escuchar un disco que me ha emocionado y estremecido como pocos lo logran y de continuar disfrutando con un cómic extraordinario. Ojo, nótese que ni la peli ni el disco son precisamente novedades, pero es que siempre llego tarde a todo (aunque, ya se sabe, las grandes obras son eternas).
La película de la que hablo es Donnie Darko. Ya había leído muy buenos comentarios acerca de ella, y no me ha defraudado, menudo peliculón. Lo tiene todo: típico ambiente teenager , toques de terror y de ciencia ficción, ácida crítica al puritanismo norteamericano, ¡y hasta guiños a la mejor película de todos los tiempos: Regreso al futuro! Un diez.
Antes de verla ya había pasado un muy buen rato gracias a un disco que me ha dejado helado. Me estoy refiriendo al útimo de Wilco, A Ghost is Born, que es de junio del año pasado, para ser exactos. Wilco no sólo componen unas excelentes melodías tan cercanas al country como al pop y al rock, sino que además sorprenden en cada canción pasando de la calma acústica a la tormenta eléctrica, introduciendo unos increíbles arreglos de piano y alargando las canciones todo lo que les viene en gana. Probablemente, el mejor disco del pasado año.
Y para acabar, me he leído la onceava entrega de esa pedazo de serie que es Sleeper, un cómic que te deja en auténtica tensión al final de cada número, que da un giro argumental tras otro sin dejar nunca de sorprender. Brubaker se ha ganado el cielo por este tebeo.

¡Quiero ir a la Cárcel!

Ya lo habréis leído por ahí, pero por si acaso alguien no se ha enterado:

Por alguna extraña razón, Telefónica impide entrar en La Cárcel dePapel. Es decir, que si tienes un ADSL de esta empresa, olvídate de momento de entrar en esta página. Supongo que la cosa se arreglará en unos días y dependerá de las extrañas configuraciones de este proveedor,pero el caso es que prácticamente la mitad de los que entran en esta página ya no lo pueden hacer.
No puedo hacer nada de momento, salvo copiar los post que vaya poniendo en el foro de La Cárcel de Papel, que sí que es accesible. Si alguien tiene algún conocido en Telefónica...¡que haga algo!Espero que la normalidad vuelva en breve aunque, afortunadamente, tenéis un montón de excelentes páginas donde estar al día de todo lo que pasa en esto de los tebeos.
Si tenéis un weblog o página web y puedes leer este post, plis, ¡pásalo!Y si tienes ADSL de Telefónica, llama al 902 40 70 50, a ver si loarreglan...Gracias a todos!

Álvaro Pons

¿La Casa de las Ideas?

¿La Casa de las Ideas?

Hoy he ido de compras a mi librería especializada predilecta y me he dado cuenta de que, después de tanto jaleo con lo de los derechos el año pasado, al final resulta que compro muy poquitas cosas de Panini, es decir, de Marvel. De hecho, me he percatado de que sólo sigo cuatro series (el tomo de Spiderman , New X-Men , The Pulse y MK: Daredevil). Puede que sea cosa mía, o puede que la actual etapa de Marvel en España no sea precisamente gloriosa, pero repasemos un checklist de Panini y así veré por qué casi no leo Marvel:

Patrulla-X: Leyendo por ahí las bobadas que Chuck Austen se está sacando de la manga, no es que apetezca mucho seguir esta serie.

Lobezno: Dicen que Rucka no lo está haciendo mal, pero la verdad es que las aventuras en solitario de Logan no me han atraído nunca.

X-Treme X-Men: En este caso, sí que compré los primeros números de la serie y a Claremont no hay quién le aguante, la dejé por puro aburrimiento.

Mística: He estado a punto de empezar esta serie, más que nada por los guiones de Vaughan, que son una garantía, pero no puedo con el dibujo del tal Jorge Lucas, es horrible.

Nuevos Mutantes: Otra que casi me engancha, y aún estoy a tiempo. Lo malo es que es una de esas colecciones distraídas pero que no matan, vamos, para pasar el rato, y mi economía no está para caprichos de este tipo.

Los Vengadores: Desde que se fue Busiek, los Vengadores están de capa caída, y si encima está Austen por revoloteando por aquí, pues como que no.

Los 4 Fantásticos: También la dejé, y bastante pronto. Gran decepción lo de Mark Waid en esta serie.

MK: Capitán América: Otro personaje que no me atrae, y no por prejuicios de “calimotxero antifascista” precisamente, tan sólo es que no me interesa demasiado. Y menos aún dibujado por un Bachalo cada vez más ininteligible.

Thor: No me gusta Jurgens y su interminable etapa en Thor no creo que me haga cambiar de opinión.

Por lo demás, la línea Ultimate en general no me ha interesado nunca, no son malos cómics pero me parecen más de lo mismo. Y en cuanto a los clásicos, tanto Spiderman satura un poco (Biblioteca Marvel + J. Romita Classic + Peter Parker), más aún cuando están empezando a coincidir publicando los mismos tebeos en diferentes formatos. De la BM: Iron Man paso, es bastante mala, y lo mejor de la BM: Dr. Extraño (la etapa de Gene Colan) creo que ya ha pasado. Puede que la llegada de Sal Buscema consiga que me reenganche a la BM: Hulk, pero ya veremos.

Por supuesto, no he hablado de las series que sí sigo, ya que es obvio que me gustan. Sin embargo, debo confesar que Strackzynski se me empieza a hacer muy pesado en el tomo de Spidey (prefiero mil veces al infravalorado Jenkins), y que en Daredevil estoy deseando que vuelva Bendis, porque lo de David Mack es infumable (excelente dibujando pero pésimo contando la aburrida historia de Eco). En cualquier caso, me da la sensación de que Panini no ha elegido el mejor momento para aventurarse en la edición española de Marvel.

Novedades de Recerca para abril

STAR TREK CLASSIC #3
Prestigio. 17 x 24 cm. 64 páginas color, más portada. Encuadernación en lomo. Cosido con hilo. Colección mensual. Línea CI-FI. 5,80 €.

BUFFY CAZAVAMPIROS, TOMO 6: LA ÚLTIMA LOCURA
Tomo. 17 x 24 cm. 160 páginas en color, más portada. Encuadernación en lomo. Cosido con hilo. Colección bimestral. 12,95 €. Guión: Andy Watson, Doug Petrie, Christopher Golden y otros. Dibujos: Cliff Richards, Ryan Sook y otros.

ALEISTER ARCANE
Tomo. 17 x 24 cm. 96 páginas en color, más portada. Encuadernación en lomo. Cosido con hilo. Tomo con la obra completa. 9,95 €. Colección Horrorama. Guión: Steve Niles. Dibujos: Breehn Burns. Recerca lanza una nueva colección dedicada al género de terror con el nombre de Horrorama. Aleister Green era un famoso presentador de películas de terror… hasta que todo se torció en su vida. Ahora es apenas una sobra de lo que fue. Solo, amargado, vaga por la ciudad esperando el momento de su venganza.

DICK TRACY #1
Prestigio. 17 x 24 cm. 64 páginas blanco y negro, más portada. Encuadernación en lomo. Cosido con hilo. 4,80 €. Guión: Max Allan Collins y Chester Gould. Dibujos: Rick Fletcher. En 1978 Max Allan Collins, autor de novelas y cómics de misterio, se hizo cargo de las tiras de prensa de Dick Tracy. Esta etapa duró 15 años. Con este tomo empieza la serialización de estas historias en un formato cómodo y asequible.

Nacido para ganar

Nunca me ha gustado el rap o hip hop (as you like it) en español. Aquí no hemos tenido nunca unos Beastie Boys, un Snoop Doggy Dog o un mísero Eminem. Ni los aclamados 7 Notas 7 Colores o Sólo los Solo, ni los pegadizos Frank T o Jotamayúscula, ni la sección femenina con Ari o Mala Rodríguez al frente, han logrado interesarme lo suficiente o parecerme originales. No es que esto vaya a cambiar de repente, supongo que no tengo oído para el hip hop estatal y por muchas oportunidades que le de va a seguir sin llamarme la atención. Pese a ello, debo reconocer que ya desde hace tiempo, vengo siguiendo a un artista local (tan local que es de mi pueblo) que en muchas de sus canciones consigue unir melodía y recitado de forma muy notable. Hoy me ha pasado mi hermano un adelanto de algunas de las canciones que irán en su disco (a publicar este mismo año) y me ha confirmado que este tipo es grande. Apuntad el nombre: Santaflow. Insisto, a mí no me gusta el hip hop, pero es que este chico vale mucho. Es imposible resistirse a canciones como Nacido para ganar (acertada pataleta contra los fundamentalistas del hip hop), Aquel chico (gran melodía y bonita letra sobre la adolescencia) o Cuéntame nena (demuestra que se puede hacer buen R&B en español sin caer en ridiculeces tipo UPA Dance). Llegará lejos, y si no tampoco pasa nada, no hay que olvidar que estamos en un país en el que el nº1 de la lista de ventas lo ocupan ahora mismo Santa Justa Klan.

Blue Beetle

Blue Beetle

Se rumorea que el moribundo que aparece en brazos de Batman en la popular portada de la esperada nueva crisis del Universo DC podría ser Blue Beetle, y creo que sería una pena. Tengo un especial cariño a este personaje que, como le pasa a muchos otros aficionados, viene de la etapa de Giffen, De Matteis y Maguire en la Liga de la Justicia, en la que Beetle formaba una hilarante pareja humorística con Booster Gold. Sin embargo, aunque ese sea el referente más arraigado que tenemos del personaje, el origen de Blue Beetle se remonta a 1939, apareciendo por primera vez en el primer número de Mystery Men Comics. Su popularidad fue en aumento, llegando a tener su propio serial radiofónico, y sus historietas fueron pasando de una a otra editorial, hasta llegar a la Charlton, cuyo fondo de personajes fue comprado por DC Comics dando lugar al Blue Beetle que hoy todos conocemos (toda esta información y mucha más se puede encontrar aquí.) En cualquier caso, Beetle ha sido durante muchos años un segundón de lujo, uno de esos personajes que parece que no hacen nunca nada realmente importante pero que dan consistencia y credibilidad a un universo de ficción como el de DC. Espero que este no sea su final.

¡Friki!

¡Friki!

Que sí, que vale, que la palabra friki está más quemada que hablar de Mazinger Z, pero eso no quita para que, gracias a un comentario de Adbar Sabbar Jenkins en el post anterior, me haya acordado de que debo enlazar sin más dilación uno de los blogs más divertidos y descacharrantes de los que leo habitualmente: Cosas de frikis. No perdáis más tiempo y echadle un vistazo.

(En la foto, un friki ejemplar)

El show de Norm

El show de Norm

Volviendo al tema de las sitcoms, la última que ha conseguido engancharme y arrancarme unas buenas risas es El show de Norm (Canal Plus a las 15:00 horas.) Si algo me gusta de la serie, aparte de la peculiar personalidad de este humorista canadiense, es que no se cortan a la hora de reirse de todo y de todos. Esto, que no debería ser tan raro, se presenta novedoso en la era de lo políticamente correcto en que vivimos. A ver si algunos entienden de una vez que reirse de chistes sobre cualquier colectivo, minoritario o no, no significa que se sea peor persona o algo así, que hay que saber distinguir entre realidad y ficción.

Kabuki: Tiempos salvajes

Hubo un tiempo no tan lejano en el que proliferaban las revistas sobre manga cual si fueran lectores de El Código Da Vinci. La mayoría de ellas eran muy parecidas y hablaban siempre de lo mismo (ni Taniguchi ni leches, se hablaba de Dragonball, también de Dragonball y, si quedaba un poco de espacio, de la versión hentai de Dragonball.) Sin embargo, hubo una que destacó especialmente entre las demás, y no precisamente por su mayor sapiencia o por un análisis concienzudo de las obras japonesas, no, sino por una desfachatez, un morro y una forma de reirse de todo el mundo que no era ni normal (una de las abundantes expresiones popularizadas por dicha revista.) Efectivamente, estamos hablando de Kabuki.
Kabuki fue editada por Glènat y empezó siendo, al menos en apariencia, una revista más sobre manga, anime y todas esas cosas japos que tan bien han arraigado entre las adolescentes hispanas (ojo, dicho sin tono peyorativo. Los tebeos parecían condenados a ser disfrutados únicamente por el género masculino hasta la llegada del manga a nuestro país.) Como digo, parecía una revista normal, hasta que a Jorge Riera, Manuel Valencia y compañía les dieron mano libre para hacer lo que les vino en gana, dando comienzo a una etapa mítica (tenía que salir la palabrita) en las publicaciones sobre tebeos. Kabuki se llenó de artículos sobre cine porno, sobre drogas, sobre las juergas que se corrían los redactores de la revista, se insultaba a los lectores que osaban escribir a la sección de correo, se reían de tu madre, de la suya y de la de tu vecino. ¿Que si se hablaba de manga? Bueno, a veces un poquito, si sobraba espacio, pero vamos, ¿a quién le importa el manga en una revista sobre manga? En definitiva, fue la era dorada de cachondeo a costa del frikismo y no puedo olvidar todo lo que me reí leyendo aquel engendro mutante. Luego la cosa creció con Invasión, otra publicación perpretada por los mismos villanos y dedicada al cine casposo (¿recordáis aquella época en que a todo se le ponía el adjetivo de casposo?), pero no duró demasiado.

DC

DC

La ya casi segura (pongo el "casi" por la falta de confirmación oficial) publicación de los cómics de DC por parte de Planeta DeAgostini me ha supuesto un tremenda alegría. Y es que DC (y Zinco) tuvieron mucha culpa de que yo me aficionara definitivamente a esto de las viñetas. Es cierto que los primeros tebeos que leí no fueron de dicha editorial (empecé, como todos, con Mortadelo, Zipi y Zape, Anacleto y el resto de geniales creaciones amparadas por Bruguera), de hecho, ni siquiera fueron los primeros cómics de superhéroes que leí (esos fueron, si no me equivoco, los de Transformers, que no son exactamente superhéroes, pero casi.) Sin embargo, los primeros tebeos DC que leí me dejaron muy marcado. No puedo precisar (dichosa memoria) el orden exacto, pero tengo grabados en la memoria momentos clave, como cuando compré aquel primer número de El Extraño en el quiosco de mi barrio (era una miniserie en la que Superman, Batman, el Detective Marciano y otros miembros de la JLA investigaban la aparición de un tipo "extraño" y feo con un poder brutal; Lo que me llevó a leerlo fue, sin duda, la aparición de tantos superhéroes juntos en la portada, algo nuevo para mí), o como cuando conseguí, en una escondida librería de un pequeño pueblo cántabro, aquella primera entrega de Una muerte en la familia (otra impresión, ¡Robin asesinado a palazos por un desatado Joker!¡Los superhéroes podían morir!) Luego fueron llegando La Legión de Superhéroes, la Liga de la Justicia, algún Batman suelto, los Nuevos Titanes, etc, etc. Y así hasta que Zinco lo dejó y llegó Vid, y luego Norma... Pero esa es otra historia.
Lo importante es que, ya sea por pueril sentimentalismo o porque DC ha tenido siempre, objetivamente, mejor calidad que Marvel, estoy deseando volver a seguir mensualmente a los héroes con los que crecí, y estoy deseando que los chavales de hoy vuelvan a saber quién es Superman, Batman, Flash, Wonder Woman, y compañía. Y si encima voy a poder hacerme con las series de Vertigo a un precio razonable, pues mejor que mejor.

Anarroseando

Hablaba ayer de microrrelatos y, casualmente, me dio por darme un garbeo por la web de Radio 3, fijándome en que ya se habían entregado los premios del XII Premio Internacional de Relato Hiperbreve 2004 que organizan. La sorpresa vino cuando comencé a leerme uno de los dos relatos premiados. Es este, y lo firma un tal Carlos Contreras:

La máquina del tiempo

Una niña de ojos más profundos que la muerte baja lentamente las escaleras que conducen al sótano de su casa, se acerca a su padre, un viejo inventor chiflado, y pregunta: -¿Qué haces papá?-El padre responde, -he creado la máquina del tiempo-. -¿Y cómo funciona?-, pregunta interesada la hija. -Sólo hay que seleccionar en el cilindro la fecha a la que se quiere viajar y pulsar este botón-, responde entusiasmado su padre. -Sólo hay que seleccionar en el cilindro la fecha a la que se quiere viajar y pulsar este botón- responde entusiasmado su padre. -¿Y cómo funciona?-, pregunta interesada la hija. El padre responde, -he creado la máquina del tiempo-.Una niña de ojos más profundos que la muerte baja lentamente las escaleras que conducen al sótano de su casa, se acerca a su padre, un viejo inventor chiflado, y pregunta: -¿Qué haces papá?-


Mola, ¿eh? Bien, pues este otro relato lo escribió el autor norteamericano Fredric Brown hará más de medio siglo (teniendo en cuenta que Brown vivió entre 1907 y 1972):

El final

El profesor Jones había trabajado en la teoría del tiempo a lo largo de muchos años.
- Y he encontrado la ecuación clave –dijo un buen día a su hija-. El tiempo es un campo. La máquina que he fabricado puede manipular, e incluso invertir, dicho campo.
Apretando un botón mientras hablaba, dijo: -Esto hará retroceder el tiempo el retroceder hará esto –dijo, hablaba mientras botón un apretando.
-Campo dicho, invertir incluso e, manipular puede fabricado he que máquina la. Campo un es tiempo el. –Hija su a día buen un dijo-. Clave ecuación la encontrado he y.
Años muchos de largo lo a tiempo del teoría la en trabajado había Jones profesor el.

Final el


¡Vaya! ¿Por qué tendré esta extraña sensación de déjà vu?

La infusión

Hace cosa de un año, en la peor revista sobre literatura de este país (no exagero, estoy hablando de Qué leer, que es como la versión para escritores de la Pronto), se convocó un concurso de microrrelatos con la única condición de que tuvieran relación con el té. No quedé ni finalista, por supuesto (algún día hablaré rencorosamente sobre las claves para ganar, y para no hacerlo nunca, en un certamen literario), pero esta fue mi aportación:

Don Gracián agitaba su pardusca barba al vertiginoso ritmo impuesto por el discurso en que se hallaba inmerso.
- ¡La globalización tiene la culpa! ¡Estamos acabando con los valores ancestrales de nuestro pueblo! ¡Es el fin!
- No sea mala sombra, señor Gracián, seguro que aún encuentra alguna cosa buena en el mundo.
- No, Bernardo, nada puede consolarme ya...
- ¿Nada? ¿Ni siquiera ese delicioso té que me he esmerado en servirle?
Una perversa sonrisa franqueó el rostro del camarero. Don Gracián, por su parte, posó la mirada en la taza durante unos segundos.
- ¿Este té? ¡Este té está frío, coño!

Nuevos enlaces

Cada día hay más weblogs que me gustan, de hecho, están desplazando en interés a muchas páginas web propiamente dichas. En los enlaces de ahí abajo a la izquierda he añadido algunas nuevas adquisiciones que, si bien llevaba leyendo desde hace ya bastante tiempo, no los había linkado antes por pura pereza. A saber: El blog de Jotace (uno de los más divertidos de toda la red y del mundo mundial), Un tebeo con otro nombre (blog interesantísimo sobre cómics), Tirafrutas (otro sobre tebeos con información actualizada muy a menudo.)