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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2004.
05/07/2004
He comentado esto ya en los foros de Cyberdark, pero no puedo resistirme a decirlo aquí también. El caso es que soy un fan de los canales locales de Madrid. De hecho son casi los únicos que veo. Hay muchos y a cual más sorprendente, pero aquí empezaré comentando tan sólo los cuatro más fuertes: Popular TV: no está nada mal, los programas están muy bien producidos, aunque la ideología queda en evidencia al ser un canal de la Conferencia Episcopal (debo confesar que a mí el programa del cura "buenrrollista" con gafas, Con la Fe bien puesta, me hace bastante gracia). Lo mejor son las reposiciones de esas series de humor tan bizarras como El Chavo del Ocho, Federrico, El Niño de Papel, etc... (¡qué buenas siguen siendo a pesar de ser tan antiguas que ya se ven hasta borrosas!). Y también, ya en plan serio, el programa de debate de Ramón Pi (colaborador en Radio Intereconomía), que es muy bueno y con invitados siempre acertados (ha hecho debates interesantísimos sobre temas como la animación o el cómic, aparte claro de temas más generalistas). Localia: es del grupo Prisa, y eso se nota también en una clara ideología, esta vez pro-PSOE. Hay programas decentillos como La Cucaracha Express o el de Juanjo de la Iglesia (Hoy no hay siesta), pero da un poquito de repelús al ser un canal que intenta ir de cultureta y de apóstol del buen gusto. Onda Seis: es un poco caótico en sus contenidos y tiene bastante (mucha) porquería, pero se salvan algunas cosas, como las pelis de serie b que ponen cuando les da la gana o ese gran programa que es Madrid en la Memoria, donde se habla de la música de los años 60/70/80 en la capital relacionándola siempre con hechos históricos y políticos y emitiendo documentos audiovisuales muchas veces inéditos. Canal 7: este sí que es pura basura, pero a veces hasta engancha de lo malo que es. Lo peor, los tropecientos programas de cotilleos o testimonios. Lo mejor, sin olvidarnos de algo tan patético e inverosímil como el espacio De hecho, pareja, es ese mítico programa sudamericano al que han copiado todos los programadores españoles alguna vez: Sábado Gigante (para que os hagáis una idea, lo tiene todo, pero TODO, mezclado al tún tún: concursos, música, testimonios, OT, sketches, noticias de sucesos, karaoke, pruebas de baile, reportajes, muchos gritos, ¡es el caos! Y con un presentador impagable).
06/07/2004
 Nunca he entendido de cine. Como bien decía Tones en su blog hace unas semanas, yo tampoco sé distinguir a un actor bueno de uno malo. Hay películas o series que me gustan y ya está, pero no me habléis de grandes interpretaciones o cosas así porque pondré cara de póker. El caso es que, aún a sabiendas de que un actor que ha hecho el mismo papel toda su vida nunca va a ser considerado bueno, yo me sigo riendo con el invariable personaje que llevó a la fama a Carlos Villagrán: Quico. El personaje nace en la serie El Chavo del Ocho, gozando de tal popularidad que daría lugar a numerosos spin-off (qué bien suena así en inglés) como El Niño de Papel, Federrico, Kiko Botones (todas ellas recientemente emitidas en Popular TV) o El circo de monsieur Cachetón (que no sé si ha llegado a nuestro país). Para los que no conozcan estas series de los años 70/80, podríamos describirlas como cutrísimas, repetitivas, con un humor tonto y facilón, y realizadas con cuatro duros, pero es que todo esto es lo que las hace tan geniales. En su falta de medios está su grandeza, o dicho de otra forma, son tan malas que son buenas. Pues eso, ¡chusma, chusma, chusma!
07/07/2004
 Copio aquí un mini-artículo que escribí sobre el correo postal y que iba a salir en un fanzine (al final no sé si se llegó a publicar o no, perdí el contacto con su artífice). Cada vez escribimos y recibimos menos cartas, esto es un hecho. Si alguno de ustedes se pregunta cuándo fue la última vez que escribió una misiva, es probable que lo recuerde con suma facilidad. ¿Significa esto que sí seguimos escribiendo cartas con cierta frecuencia? Todo lo contrario. El hecho de ser capaces de recordar cuál fue nuestra última experiencia epistolar demuestra lo poco que escribimos, en caso contrario nos sería muy complicado acordarnos de cuando y a quién enviamos una carta por última vez, al igual que nos es dificultoso recordar las veces que hemos llamado por teléfono a lo largo de toda la semana. Precisamente, si hemos de encontrar un culpable de la decadencia de la correspondencia epistolar, ése es el teléfono. Es tras su aparición cuando, por mera comodidad, las personas comienzan a tratarse mediante la comunicación más rápida y directa que ofrece el hilo telefónico. Sin embargo, a su vez, se pierde la reflexión, la intimidad y la sinceridad que proporciona una carta (es mucho más fácil ser sincero a través de un papel escrito que a través de un auricular, que nos sigue inhibiendo una barbaridad, aunque nos cueste admitirlo). Aunque los principios del correo como sistema sí se remonten muy atrás en el tiempo, la costumbre de intercambiar ideas y reflexiones a través del correo no tiene un origen tan arcaico como podamos suponer,. De hecho, no es hasta principios del siglo XVII cuando se populariza de forma general el hábito de escribir cartas con contenidos más allá de asuntos económicos o políticos: "Llega la hora entonces de las correspondencias cultas que permiten realizar ejercicios de estilo y de intercambiar, no ya información, sino ideas. Esas relaciones a distancia, que siguen con frecuencia las mismas rutas que el comercio de mercancías, se convierten a veces en amistad, y facilitan la hospitalidad en los viajes a los que tanto se dedicaban los hombres de negocios de la época" (de “Histoire et pouvoirs de l´ecrit” de H. J. Martin). La afición a sostener una correspondencia fluida con personas que se encuentran excesivamente lejanas para visitarlas se va extendiendo con premura y, en poco tiempo, casi todos conocen el mecanismo y las reglas de comunicación que dan forma a una carta (una estructura de encabezamiento – cuerpo – despedida, un lenguaje más cuidado que el oral pero en el que el corresponsal escribe imaginando, sintiendo, que está hablando con el receptor...). En cuanto a la manera de hacer llegar las misivas a sus destinatarios, ya en el siglo XVIII tenemos en gran parte de Europa tres tipos de correo posibles: el correo oficial (no muy popular debido a su lentitud, su poca seguridad y a los altos precios), el correo privado (por medio de mensajeros y principalmente relacionado con asuntos de negocios) y el correo ilegal (el más utilizado y que funcionaba a través de los propios criados de la aristocracia que se encargaban de transportar las cartas, esas cartas de amor y cortesía tan habituales en novelas románticas como “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen, o en la muy anterior “Pamela” de Samuel Richardson). El resto de la historia ya la conocen, con el asentamiento del correo postal como fundamental forma de comunicación de sentimientos, ideas y opiniones; hasta la llegada del teléfono, por supuesto. Dicen que el correo escrito vuelve a estar de actualidad en este siglo XXI, pero no mediante folios ni cuartillas, sino a través de un ordenador o un teléfono móvil (e-mails, mensajes de texto..., llámenlo como quieran); Sin embargo, no está tan claro. La comunicación mediante estos soportes está mucho más cerca de una conversación telefónica que de una carta. Un correo electrónico se redacta sin meditar las palabras, con rapidez e intentando decir mucho con la menor cantidad de locuciones posible, todo lo contrario que en una (buena) carta, en la que el escribiente se deleita y se explaya en cada párrafo, porque no intenta contar algo, sino expresar algo. Por ello, para muchos continua siendo más gozoso recibir una carta de papel cada cierto tiempo que recibir veinte correos electrónicos cada día.
09/07/2004
 Me ha costado muchos años animarme, ya que mi miedo a cualquier cosa con ruedas era casi legendario, sin embargo, este mismo año me puse con ello y hoy mismo he aprobado el exámen práctico de conducir (y a la segunda, ¡todo un logro con lo patán que soy!). Así que, como se suele decir, ya hay otro peligro al volante. Tengan cuidado al cruzar.
13/07/2004
 Estamos preparando la maqueta de despedida de Madame Terrible (tras ella cambiaremos de nombre y empezaremos a buscar una cantante femenina, se supone). Lo bueno de hacer música sin pretensiones de ningún tipo es que podemos hacer lo que nos da la real gana. Poco importa que yo cante de pena (a pesar de los nuevos micros tan buenos que tenemos mi voz no mejora, qué extraño...), o que grabemos las canciones como buenamente podemos en el ordenador (con cables por todos lados: al teclado, a la guitarra, al pedal, al micro...), todo eso no nos quita las ganas y la diversión que supone hacer nuestras cancioncillas. Recuerdo la tremenda ilusión que me hizo la primera vez que nos pusieron en la radio (en el Diario Pop de Radio 3), no sólo es que sonara algo hecho por nosotros en la radio, sino que una de las personas a las que más admiraba y admiro, Jesús Ordovás, ¡se había fijado en lo que hacíamos! (luego me pasaría algo similar cuando nos puso Juan de Pablos en su programa). Vamos, que ya se podía quedar Bisbal con todos sus millones de copias vendidas, porque a mí sólo con eso me valía. Y, por supuesto, me sigue valiendo.
15/07/2004
 Esta tarde he ido a ver LA película. Sí, amigos, hoy me vais a permitir que ejerza de fan acérrimo y poco objetivo. ¡Y es que cómo me ha gustado Spiderman 2! Por primera vez, he disfrutado tanto viendo una película de superhéroes como leyendo sus cómics. De hecho, ver esta 2ª parte de Spiderman es casi como leer uno de sus tebeos: tiene toques de humor (genial lo del ascensor), acción verdaderamente espectacular, una trama más centrada en los personajes que en los efectos especiales (pese a que éstos son insuperables)... Todo está bien llevado: Peter es más Peter que nunca, su relación con MJ es creíble e interesante y la tía May es tan pesada y moralista como en las viñetas. Tanto me ha gustado que hasta me he olvidado de mi cinismo y me he emocionado cuando al final de la película toda la sala se ha quedado como un minuto aplaudiendo (algo que jamás había visto antes en un cine), al tiempo que unas chicas gritaban: ¡viva Spiderman!
16/07/2004
Hace unas semanas un amiguete mío tuvo un accidente muy grave con el coche. Afortunadamente, no le pasó casi nada, aunque estuvo a punto, pero el Saxo quedó directamente para chatarra. Hoy he recibido un mail de otro amigo, que es el que más a menudo ve al susodicho del accidente, y me comenta acerca de éste último: pobre miki,se le ha jodido la nave,dice que fue un meteorito, pero no creo... . Todo esto viene a qué a veces no sé que pensar acerca de nuestra tendencia a bromear hasta con las cosas más graves, ¿es normal? ¿es, ummm, sano? Por un lado me parece bien descargar de preocupación y seriedad a este tipo de cosas, pero por otro, pues, puede que no tenga ninguna gracia (lo peor es que, para colmo, el primero que bromea sobre ello suele ser el propio afectado).
20/07/2004
La publicidad televisiva cada día da más asquito. La verdad es que no puedo entender a esa gente que dice cosas como "lo mejor de la tele son los anuncios" o "¿has visto el nuevo de pepsi?", yo procuro evitar a toda costa tragarme algo tan aburrido como la publicidad. Sin embargo, a veces no merece la pena hacer zapping (cuando el espacio publicitario es muy corto, como en las interrupciones de Buffy, por ejemplo) y tiene uno que apechugar con los últimos spots de moda. He aquí los tres que más grima me dan:
Coca-Cola: menuda tontería se han sacado esta vez los publicistas del popular refresco. Con la excusa de aprovechar la moda del cine indio (las tan manidas películas de Bollywood), nos ponen a Apu cantando una repelente canción hortera al tiempo que reparte coca-colas por doquier. Pero lo peor es el chiste malo final, no sólo porque no tiene gracia, sino porque se burla con sorna de las creencias hindúes (algo así como decir: ¡ja, ja, qué tontos son los indios estos con su ética y su moral, y qué listos somos los occidentales, que no perdemos el tiempo en polladas de esas y además tenemos Coca-Cola!).
Aquarius: a esto podríamos llamarlo metapublicidad, o márketing sobre márketing, vamos, el acabose. Intentar vendernos algo diciéndonos que somos libres para comprar lo que queramos. ¿Y qué hace la gente libre? Pues, como podemos ver en el anuncio, reunirse en masa en una esepecie de descampado y empezar a levantar los brazos como gilipollas.
Yoshimura: lo siento, me da tanto repelús este anuncio que ni siquiera me he fijado en qué coche anuncia (uno de esos para nosotros los jóvenes, creo). En este caso, estamos ante un spot moderno y cool, y rabiosamente original. Dos pijos, uno japonés y otro... ¿español?, se intercambian las cabezas para conducir en sus respectivos países. Cualquiera diría que esto es una imbecilidad, y estaría en lo cierto. Pero claro, lo disfrazamos un poco de cosa moderna y joven, y hala, ya tenemos otro premio al anuncio más rompedor.
23/07/2004
Por supuesto, como cualquiera, nunca he deseado la muerte a nadie ni he restado importancia a la muerte de alguien. Sin embargo, eso no quita para que me cabreen bastante algunas cosas. Si muere alguien relacionado con el mundo de los cómics, a nadie le importará y la noticia difícilmente será mencionada en algún medio de comunicación (por muy importante que haya sido su trabajo en la Historia del 9º arte; Ejemplos recientes: Julius Schwartz y John Buscema). Si muere algún escritor que no aparezca habitualmente en los primeros puestos de la lista de ventas, puede que se haga eco alguna publicación cultural minoritaria, pero poco más. Y así podemos seguir un buen rato. Hoy, como sabréis, ha muerto una de esas marionetas de la prensa rosa, famosa por... por no hacer nada, y tendremos noticias, programas especiales y debates amarillistas hasta la saciedad. Y yo, que no quiero caer en tópicos del tipo "el mundo es injusto" o "la vida es una mierda", la verdad es que no sé qué decir.
24/07/2004
 Con el objetivo de escabullirme del asfixiante calor que hace en Madrid, me voy a pasar una semanita y pico al lugar que aparece en la foto (está en el norte de España, y no doy más pistas, que se enteran los paparazzi). Así que el blog se toma un descanso hasta principios de agosto. Pasad todos unas buenas vacaciones (si no lo habéis hecho ya).
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