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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.
Me gustaría poder actualizar esto tan a menudo como antes (y así ver los inesperados cambios que está introduciendo blogia, como la reducción del tamaño de la letra). También me gustaría poder visitar los weblogs habituales, y echar un vistazo a diario al portal de Tebelogs para enterarme de lo que se cuece en el mundo de las viñetas, y leer y participar en esos foros en los que siempre se montan discusiones tan intrascendentes como divertidas... Pero como las cosas están como están, toca aguantarse. La única solución, por ahora, es publicar tochos como este de vez en cuando como resumen de algunos temas que me hubiera gustado comentar en el blog de una forma más fragmentada y pausada. A ello. Es obligado empezar con el que, en cuestión de un par de meses, se ha convertido en uno de mis escritores favoritos: Irvine Welsh. Reconozco que he tardado en descubrir a este genial escocés, se me pasó por alto el fenómeno que supuso la adaptación cinematográfica de Trainspotting, y no ha sido hasta ahora que me he enganchado absolutamente a su obra, tras la lectura, en este orden, de Cola, Trainspotting y Acid House (la próxima va a ser Porno, su última novela publicada en España. Pensaba esperarme a la edición de bolsillo, por aquello del precio, pero creo que no voy a poder aguantar tanto). Como digo, la primera novela que leí de Welsh fue Cola (Glue en el original), y en ella se nos cuenta la relación entre cuatro amigos desde la infancia hasta la actualidad. Pocas veces una novela ha conseguido hacerme reir a carcajadas, angustiarme y emocionarme con tanta facilidad, y pocas veces me he creído tanto a unos personajes que están mucho más vivos que muchas personas "reales". Elementos como el fútbol, las borracheras, las mujeres (La sal de la vida, que diría el genial Terry Lawson), las drogas, el odio al trabajo (y su habitual ausencia), el sexo, las conversaciones insustanciales, las putadas entre amigos, los legítimos fraudes a los ya de por sí corruptos organismos estatales, la delincuencia ocasional, la violencia, los problemas familiares, las fiestas salvajes, la muerte... Todos ellos se conjugan en la historia de estos cuatro amigos cuya fuerte unión entre sí (de ahí el título) es lo que realmente les mantiene vivos. Una puta obra maestra. Tras ella me puse con Trainspotting, una novela bastante más corta y con un estilo mucho más caótico y fragmentado. Pese a ello, la maestría de Welsh ya se adivina en su primera novela, y además de crear personajes entrañables, nos ofrece un montón de hilarantes y brutales momentos en una historia centrada principalmente en cómo conseguir droga y dinero (para comprar droga, claro), quedando por supuesto eliminada la opción de trabajar (si algún idiota os dice aquello de "trabajar dignifica", regaladle un libro de Welsh). Finalmente, me leí hace escasas semanas Acid House, una recopilación que incluye varios relatos (divertidísimos la mayoría de ellos) y una excelente novela corta, El listillo, que aúna todas las virtudes de Welsh en unas pocas páginas. Si esta podrida sociedad puede cambiar, sólo ocurrirá el día en que las novelas de Welsh sean obligatorias en los institutos. Cambiemos de tercio y hablemos de cómics, y es que con esto de no tener internet no me estoy enterando de nada. Por ejemplo, me hice un lío con las novedades que salieron para el salón del manga, vamos, que no sabía exactamente y al detalle qué había sacado Planeta o La Cúpula, por ejemplo (ahora veo la utilidad de una revista como Panini Comics News), así que cuando llegué a la librería y me encontré aquella montaña de tebeos, mi cartera empezó a temblar y no sabía ni por dónde empezar. Casi de golpe llegaron los dos tomos de Flash (una gran serie, como bien avisó nuestro habitual Gaylofollen, que me ha vuelto a enganchar definitivamente al Universo DC. Ahora, a no perderse la colección mensual), los tomos de Animal Man (imprescindibles, con un Morrison recreándose en mil y un juegos metalingüísticos), You Are Here de Kyle Baker (otra maravilla que enganchará tanto a los aficionados como a los que nunca han cogido un cómic, de hecho, Baker suele gustar más a los no habituales), las colecciones de Hellblazer (no me la pierdo), Doom Patrol (me engancharé en la cuarta entrega, ya que tengo los primeros números en la edición de Zinco) y Nuevos Titanes (que no sé si seguiré, no me convence ese formato reducido para el dibujo tan detallista de George Pérez), la primera serie regular en formato grapa de DC: Outsiders (que empieza muy bien, entretenida y bien dibujada. Eso sí, horrible es escaneado de Planeta. Ojo con esto, yo ya me estoy hartando, las páginas se ven borrosas, y esto ya pasó en el tomo Titanes / Young Justice. Pagamos por una edición no lujosa pero sí correcta), una nueva edición grandota de V de Vendetta (en que momento me compré yo la de Norma...), y en fin, un aluvión de novedades de las que todavía voy enterándome poco a poco (por ejemplo, no sabía que iban a sacar , tendré que esperar a recuperarme un poco de tanto gasto para hacerme con ella). De Panini, pues ya sabemos que su política no es sacar todo de golpe sino poquito a poco y a lo largo de todo el año. La verdad es que hay que quitarse el sombrero ante ellos, editan muy bien, cumplen sus fechas y mantienen unos precios aceptables, ya es hora de admitir que hemos salido ganando con el cambio. De sus novedades, yo destacaría el nuevo tomo de Punisher que salió el mes pasado (me sigue gustando mucho Ennis, digan lo que digan) y de este mes tienen muy buena pinta el Capitán América de Brubaker, la reedición de la colección de Logan desde el principio bajo el nombre de Lobezno Classic o ese tomazo del Capitán Britania de Alan Moore (y no nos olvidemos del último tomo de X-Statics). Volviendo a Planeta, el coleccionable de Batman ya va por su entrega nº 18 cuando escribo esto y la verdad es que no está tan mal como se venía diciendo en algunos foros (más arriba me extenderé sobre este tema). La saga de Bane me ha parecido entretenida (con muchos altibajos, eso sí) aunque demasiado larga, más aún cuando aún estamos sufriendo sus consecuencias en la posterior "La caída del murciélago" y sus secuelas (concretamente, la de "La cruzada" está siendo bastante mala). En cualquier caso, me alegro de poder leer y juzgar de primera mano todas estas sagas y no sólo a través de artículos en revistas como Dolmen o en el gran libro de David Hernando, "El resto es silencio", ya comentado hace tiempo por aquí. Y terminaré comentando lo bien que estuvo ver pinchar a Jesús Ordovás hace un par de semanas, nunca había escuchado tantas buenas canciones juntas en un bar. Nos vemos. Excepto por su primera entrega, la que contenía el Año Uno, al coleccionable de Batman de Planeta le han ido cayendo palos por todas partes. Se dice que se han elegido las peores etapas del personaje, que son sagas aburridas y mal desarrolladas, que no contienen la esencia del personaje y un largo etcétera. Sin embargo, yo no estoy tan de acuerdo con estas críticas por varias razones, y a ellas voy. Primero, sí creo que son etapas que muestran el entorno del personaje con claridad. Hasta ahora, además su origen en Año Uno, hemos podido ver en el coleccionable hechos tan importantes como la muerte del segundo Robin (Jason Todd), el nacimiento del tercero y definitivo (Tim Drake) o el origen de Azrael, pero además, a lo largo de la saga de Bane tenemos la oportunidad de asistir a un extenso desfile de gran parte de los enemigos más representativos de Batman: el Joker, el Espantapájaros, Dos Caras, Enigma, El Sombrerero Loco, Killer Croc, Zsasz... Todo ello de la mano de dibujantes como el maestro Jim Aparo, un correcto Graham Nolan (que no tiene demasiada personalidad, pero cumple) o un primerizo Joe Quesada, entre otros (también hay aberraciones como Vince Garriano, un discípulo de la nefasta "escuela Image".) Y con guiones de respetados veteranos como Jim Starlin, Marv Wolfman o Doug Moench y también, eso sí, del muy irregular Chuck Dixon. Lo que quiero decir es que si un chaval que sólo conoce a Batman por las películas y los dibujos animados, que es a quien va principalmente dirigido este tipo de colecionables, lee estos tebeos, podrá ver no sólo el origen de los personajes principales sino también a un buen montón de los villanos que ha visto en el cine y en la tv haciéndoselas pasar canutas al Señor de la Noche. Y es que lo que realmente le importará a este hipotético chaval no será si el guionista es bueno o si el dibujante innova en la composición de página, sino qué narices pasará con Bruce Wayne ahora que le han roto la columna. Recuerdo que yo empecé a aficionarme a esto de los tebeos (Mortadelos aparte) a través de dos series que mis amigos del colegio y yo seguíamos con fruición: G.I. Joe y Transformers. Eran cómics muy malos, por qué negarlo, pero en aquel momento poco nos importaba quienes eran los dibujantes o guionistas, lo que nos preocupaba era si Megatrón había muerto o no o qué se traía esta vez entre manos el cabroncete de Starscream. Por supuesto, hoy en día yo también hubiera preferido un coleccionable más orientado hacia la calidad que a restaurar la continuidad (con que hubieran publicado la serie Legends of the Dark Knight desde su primera entrega hubiera sido suficiente, ya que está llena de excelentes miniseries), pero tampoco me está disgustando la opción que han elegido, sobre todo porque al fin puedo leer cosas que sólo conocía de "oídas". Tan sólo espero que las secuelas de "La caída del murciélago" ("La cruzada" y "La búsqueda") se acaben pronto, ya que están siendo lo más flojo de todo el coleccionable. He intentado publicar este post tres veces ya y siempre me da error. Como estoy harto, resumo lo que había escrito laboriosamente tres veces: - Ya está arreglado el tamaño de la letra (pero sigo sin conexión en casa) - Recomiendo fervientemente el blog de una vieja conocida que vuelve con fuerza: Aura - Tengo miedorrl de las novedades que salen para el Expocómic (estoy en la ruina.) Hala, ya está. Qué soso queda esto tan esquemático... |